EL SECRETO PROFESIONAL DEL PERIODISTA EN QUINTANA ROO

Publicado: 15 junio 2009 en General

El secreto profesional del periodista en Quintana Roo

 

La protección a las fuentes informativas permite manejar información oportuna pero comprometedora en contra del Gobierno. Sin embargo, esos trabajos periodísticos han propiciado una flagrante violación a los derechos fundamentales del reportero, así como a la liberta de expresión.

Con intimidaciones se invita al reportero a rendir su declaración ante las instancias competentes, no por la falsedad de la información, sino como una medida de presión para revelar el origen de la información.

Antes de redactar y publicar la información no deseada para el Estado, el periodista se compromete con las fuentes informativas, a no revelar nombres, cargos y cualquier otro indicio que los comprometa porque pueden ser víctimas del poder.

El secreto profesional, está garantizado en el Artículo 7 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, es un derecho del periodista que le permite dar a conocer información que el Estado esconde, y la ética es una garante para no revelar la identidad de la fuente.

La decisión de hacer pública una investigación se sustenta en la premisa de que todo ciudadano tiene el derecho a estar informado y es responsabilidad del periodista decidir que hacer en cuestiones delicadas, si la publica o no, pero siempre evitando caer en el libertinaje y  mucho menos en actitudes delictivas que atenten contra terceras personas.

Requerir al reportero para revelar las fuentes informativas ante las autoridades representantes del Estado, no es con la intención de castigar de manera ejemplar a los culpables, sino que el objetivo es identificar a la persona o grupo que proporción documentos oficiales para que aparezca públicamente parte de la verdad.

Ocultar la identificación de las fuentes informativas es un compromiso ético del periodista con la persona o grupo que entrega datos reveladores o documentos, pero piden como garantía guardar el anonimato, en este caso ética y los valores adquiridos entran en juego y se decide por lo más sano informar a los lectores sobre lo que sucede en su entorno y que gracias al secreto de las fuentes se llega a la verdad, en la mayoría de las ocasiones llamada “verdad a medias”.

El estado de Quintana Roo carecen de abogados preparados en la defensa de los periodistas, porque son contados los casos en que el periodista es demandando ante las instancias correspondientes, debido que en la mayoría de las ocasiones los reporteros prefieren evitarse problemas con gobernante en turno.

Los litigantes en su mayoría laboran en las dependencias del Gobierno por lo que poco hacen para la defensa del periodista, ya que permiten que sus clientes comparezcan ante la autoridad y no tratan de evitar que lleguen a los tribunales, se les hace fácil decir revela la fuente y tú quedas librado de todo mal, “así de fácil”.

El gremio periodístico en Quintana Roo se encuentra fragmentado cada uno tiene sus propios compromisos, intereses personales y forma de vivir, no existe ninguna solidaridad para la defensa de la profesión, sino todo lo contrario, pues cuando alguno se encuentra en problemas lo ignoran.  

El periodista que ama su profesión necesitan conocer los fundamentos del Derecho a la Información, para apegarse al secreto profesional con la finalidad de saber parte del principio de legalidad para el particular, tal como señala la abogada Perla Gómez Gallardo, en su libro Libertad de Expresión, página 11  “El particular podrá hacer todo lo que no esté expresamente prohibido en la ley”.

Un Estado democrático debe evitar utilizar la totalidad del  poder para obligar a los periodistas a revelar sus fuentes, situación que sucede muy a menudo debido a que son pocos los periodistas que se atreven a publicar informaciones comprometedoras, pues tienen conocimiento de la fuerza del poder.

Por esa razón han optado por los beneficios del poder, es así como la mayoría evitan entrar en conflictos con el Gobierno y perder parte de las regalías que ha ganado publicando gacetillas y notas cómodas para el mandatario en turno.

Existe la imperante necesidad de fortalecer el gremio periodístico de crear un equipo que se encargue de la defensa de la libertad de expresión, de los medios y de los propios reporteros, bajo el principio de legalidad del Estado: “La autoridad sólo podrá hacer lo expresamente permitido”.

En los años recientes la mayoría de los periodistas se ha puesto del otro lado, es decir, del lado del Gobierno, dejando al ciudadano indefenso, situación que ha degradado la labor informativa pues por medio de la amistad se han dedicado a corromper a los reporteros con la compra y venta de información, no publicidad, sino información, la cual los conduce a la autocensura.

Sin embargo, en la actualidad el lector se ha vuelto crítico y analítico, y decide  qué matutino leer y en qué periodista confiar en el momento que tenga una denuncia pública contra el Gobierno, pero comprometedora para él y su familia.

Actualmente, el secreto de las fuentes periodísticas tiene su fundamento en la constitución, penal y en los tratados internacionales en cuanto a la libertad de expresión, y es un Derecho de los periodistas y que el objeto del mismo es la ética periodística, pues de nada serviría revelar las fuentes, pues sería en detrimento del derecho a informar a la ciudadanía, la cual se encuentra ávida de conocer la verdad sin cortapisas.

En este caso la materia principal del secreto profesional son las fuentes y por lo tanto se deben proteger por razones de seguridad física y laboral, pero también se debe hacer una análisis de la veracidad de las mismas y comprobarlas para no cometer errores, porque solamente de esa forma se evitarían los famosos derechos a replica, mismos que no son aceptados en todos los medios informativos.

El libro El secreto profesional del periodista, de Ernesto Villanueva (1996), el primero en su especie, que se editó apenas hacía finales del siglo XX, en 1998.

El secreto profesional del periodista es una institución conocida con amplitud en los medios periodísticos, así sea en sus aspectos genéricos, pero poco estudiada y menos tratada por la doctrina del derecho comparada de la información. El interés de esta figura (al mismo tiempo jurídica y deontológica) es el resultado del proceso de evolución de las sociedades humanas y de la consiguiente afirmación de los estados democráticos de derecho en los distintos lugares del mundo, es un proceso de reproducción creciente.

Es decir, el periodista entonces tiene derecho a obtener información de sus fuentes, algunas de ellas con cargos públicos, pero inconformes con la forma en que se administran las arcas públicas o simplemente por el abuso del poder para enriquecerse de manera inexplicable.

El secreto profesional de los periodistas es un tema nuevo en México y mucho más en Quintana Roo. Sin embargo, en los últimos años se ha tratado de ubicarlo y aplicarlo en beneficio del gremio periodístico, el cuál cada día se encuentra más segmentado en el estado por los propios intereses del gobierno.

En Quintana Roo se abre una nueva expectativa con la llegada de maestros de la escuela de periodismo Carlos Septién García, quiénes vienen a impartir sus conocimientos y aportar parte de su experiencia en la materia para reforzar las vagas ideas que algunos periodistas tienen en cuanto al secreto profesional, pues es un derecho constitucional, que va de la mano con la ética.

Es necesario buscar un cambio de actitud, para tener una satisfacción personal en esta apasionante profesión, ingrata para algunos, pero de todo hay en la viña del Señor. Conocer métodos, técnicas de investigación, deben conducir a mejorar el trabajo ante los lectores, los cuales son nuestros críticos.

El secreto profesional del periodista es una herramienta que conduce a la verdad, pero siempre protegiendo a las fuentes, así lo han dicho estudiosos en la materia y yo estoy de acuerdo con ellos debido a que es una forma de mejorar y enriquecer profesionalmente el trabajo periodístico.

Llegar a la verdad es un compromiso del periodista hacía los lectores que tienen el derecho a estar informados sobre documentos que guarda el Estado, en algunas ocasiones se llega a ella, gracias a las fuentes informativas que piden como garantía el anonimato.

 

 

 

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